¿Qué es esa cosa llamada mindfulness?

Mindfulness significa consciencia plena o atención plena. Mindfulness es una experiencia y como tal resulta complicado comprender qué es a través de su explicación mediante palabras pero vamos a intentar ofrecer un acercamiento a lo que significa y te animamos a que pruebes a practicarlo cuando tengas ocasión.

Lo interesante de esta experiencia o cualidad mindfulness es que puede permitir una respuesta ante las situaciones estresantes menos automática y más suave. Mindfulness es la experiencia de prestar atención al momento presente, deliberadamente y sin juzgar (J. Kabat-Zinn, 2013)(Kabat-Zinn, 2003). Es la conciencia que reconoce cada pensamiento, emoción o sensación que surge, como lo que es. Mindfulness es también el proceso de observar cuerpo y mente, permitir que nuestras experiencias se vayan desplegando momento a momento y aceptarlas como son. No implica rechazar las ideas, ni intentar cambiarlas o suprimirlas, ni controlar nada que no sea el enfoque y la dirección de la atención. La atención plena no nos exige llegar a ningún sitio ni sentir nada especial; entraña que nos permitamos a nosotros mismos estar donde ya estamos, tomando contacto con nuestras propias experiencias presentes, momento tras momento.

Seguramente te habrás sorprendido alguna vez distraído o distraída mientras conducías, o mientras andabas por la calle mirando tu smartphone y te has dado cuenta de que no estabas siendo consciente ni de tu conducción ni de tu caminar. Cuando actuamos así se dice que funcionamos en modo “piloto automático”, actuamos sin darnos cuenta de esa actuación. Cuando funcionamos en este modo no somos conscientes de nuestras sensaciones, de los pensamientos o de las emociones que están habiendo en ese momento, y solemos reaccionar de manera automática, sin tener consciencia, pues bajo este estado no elegimos nuestra respuesta sino que reaccionamos sin más. La consciencia plena o mindfulness nos permite darnos cuenta de las experiencias que tenemos en cada momento y elegir la respuesta más adecuada en cada situación. Sería como el extremo opuesto al piloto automático.

La falta de de mindfulness se pone claramente de manifiesto en las situaciones en que necesitariamos concentración y no la tenemos, como estudiar, leer, ver una película o atender a una conversación. A veces podemos estar delante de un texto y nuestra mente está en otro sitio, quizá pensando en que no me estoy enterando de nada o que voy muy lento con el estudio, o pensando en lo que me queda o en lo rápido que estudiaba hace algún tiempo. Si nuestra mente está en esas preguntas, no está en lo que está leyendo, hay una gran dispersión y mucha interferencia para la comprensión y el aprendizaje. Es muy probable que si reconocemos esos patrones de dispersión y aprendemos a dejar de controlarlos, y a entrenar a nuestra atención a volver a un punto o una experiencia, vayamos mejorando nuestra atención y el rendimiento en estas situaciones.

La práctica del mindfulness no es algo reciente, ya se practicaba hace 2500 años en India y sureste asiático. Lo que sí procede de los años 80 es el formato de los programas de 8 semanas (el MBSR y el MBCT, son los originarios y los más conocidos) para aprender a practicar mindfulness.  Fue Jon Kabat-Zinn, quien le dio forma a estos programas en el hospital Universitario de Massachussets, cuando propuso al director médico del hospital que le permitiera trabajar durante ocho semanas con pacientes con distintas condiciones de salud, que no mejoraban con los tratamientos médicos habituales.

Además de dar formato a la introducción a la práctica de la meditación mindfulness en un sistema de salud, Kabat-Zinn hizo otra gran aportación para la expansión de esta práctica en occidente y fue el iniciar una línea de investigación sobre los efectos de la práctica de mindfulness. Hasta hoy se han llevado a cabo más de 7000 investigaciones sobre los efectos de la práctica del mindfulness. Esos estudios han investigado los beneficios de la práctica de mindfulness a nivel físico y mental. A título de ejemplo:

Beneficios físicos:

 

Beneficios para el cerebro y la mente:

 

Beneficios emocionales:

 

Beneficios en las relaciones personales:

  • Consciencia del momento presente.
  • Toma de decisiones conscientes.
  • Amabilidad.
  • Abstenerse de hacer juicios personales.

 

¿Cuánta evidencia es necesaria para demostrar su eficacia? No está claro, lo cierto es que también hay voces que afirman que mindfulness carece de soporte científico y reprochan la falta de una definición unánime de mindfulness, pero no hemos encontrado estudios que apoyen posiciones detractoras de esta prácica. Algunos artículos de prensa han reportado efectos secundarios adversos de la práctica intensiva de la meditación; en este sentido, es cierto que la meditación no está indicada para todo el mundo en cualquier condición de salud.

Los programas de mindfulness de 8 semanas no se recomiendan si has sufrido traumas intensos recientes, pérdidas de seres queridos, o en el caso en que estés pasando por algún trastorno psicológico grave o haya una adicción a drogas. Sin embargo sí que son recomendables para reducir el estrés, prevenir ansiedad y depresión y se ha demostrado especialmente útil para personas con tendencia a pensamientos negativos y repetitivos, que generan o perpetúan sentimientos de ansiedad o bajo estado de ánimo.

Una persona instructora debidamene cualificada en primer lugar se ocupará de indicar individualmente si el seguimiento de un programa es, en este momento, beneficioso, o quizá podría seguirse más adelante.

Te recomendamos que pruebes, si es posible en un grupo, la práctica de la atención plena o mindfulness para poder comprender qué es realmente.